La educación de la mano de la nueva empresa

Esta  publicación es un pensar en voz alta a partir de un artículo  de Amphibia. Me hizo reflexionar sobre el futuro de mis hijos y de mis alumnos, y por que no, en el mio propio. Los avances de la tecnología nos van empujando a repensar la educación  para estos futuros profesionales que se van a batallar en un nuevo campo laboral con distintas estrategias a las nuestras. Cambió el mapa geográfico-laboral, se divierten trabajando. Trancribo conceptos de Pablo Mancini:

* No acotan su campo profesional a la ciudad o al país donde crecieron. La red es su territorio, su ecosistema natural.
* . No se diferencian por sus habilidades, sino en la forma en que las proyectan y aplican.
* . No operan en la división modera semana = trabajo / fin de semana = ocio. Les divierte lo que hacen y ganan dinero haciéndolo, es decir, divirtiéndose.
* . Tienen un nivel altísimo de creatividad: no ejecutan tareas con habilidades; reinventan los modos de hacer las cosas remixando competencias.
* . Trabajan por objetivos y proyectos; no por horarios.
* . Abrazan lo desconocido.
* . Disfrutan de las teorías -no de los supositorios-, pero son empíricos.
* . Sus prácticas, sin importar en qué rubro operen, tienen más que ver con la axiología de la ética hacker que con el manual de “buen empleado”.
* . Se alínean, se juegan, apuestan: saben que no pueden quedar bien con dios y con el diablo y que buena parte de su capital es la confianza que generan.

Me pregunto  en voz alta  ¿la educación argentina contempla estos cambios de paradigma?  Algunos, no, otros, si, como lo demuestran  este  grupo de jóvenes emprendedores tecnológicos.

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