En los últimos meses se han producido desarrollos tecnológicos que, mas allá de las implicancias científicas, es de destacar el lado humanístico que los mismos tienen. Se pueden inventar muchas cosas, también se pude mejorar el confort del ser humano, pero apuntar el proyecto hacia la persona con discapacidad, tiene un valor agregado de humanización que es de destacar.
Tal es el caso de un joven mexicano que diseño un brazo biónico a bajo costo. Crear el prototipo, patentarlo por módulos y luchar por hacerlo realidad le llevó ocho años y muchos esfuerzos. Dice rmando Bravo, de 30 años:
“el tiempo que me ha llevado todo esto se hubiera acortado a la mitad. Y se trata únicamente de dinero, porque también requiere capacitación, aprendizaje y pruebas”.
En España, una empresa andaluza diseña robots para que los niños con discapacidad puedan jugar y desarrollar su inteligencia, La compañía, Risoluta, creada hace dos años por Antonio Cala y Alfredo Benítez, se dedica a desarrollar sistemas de robots destinados a personas que presentan algún tipo de discapacidad o dificultad funcional.
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