Siga el baile, siga el baile…..

imagen de un bailarin discapacitado junto a su pareja de baileLa danza y la música puede abordarse como integración de las personas con necesidades especiales o tomarse como taller terapeutico o simplemente como recreación.

Via Ideal, un blog español, podemos leer sobre un grupo entusiastas bailarines que deciden divertirse y dejarse llevar por la música sin preocuparse por estar sentados en una silla de ruedas. Semanalmente se reunen en un club junto con voluntarios que los asisten como pareja de baile.

En Buenos Aires en el barrio de San Cristobal funciona una escuela de tango para chicos discapacitados. Allí concurren jóvenes que disfrutan de la música y aprenden a bailar.

En Mendoza, en el acto central de la Fiesta de la Vendimia, un grupo de bailarines ” especiales” desplegaron sus dotes folclóricas. Uno de sus miembros hace seis temporadas que sube a ese esenario.

La danza integradora es una propuesta al alcance de todos. Es una actividad artística, educativa y terapéutica que permite integrar los opuestos capacidad, discapacidad, bailarines y actores profesionales y amateurs, acortando la distancia que los separa, defendiendo los derechos que todos los seres humanos tienen de expresarse en libertad mas allá de las diferencias.

Es posible tender puentes de integración a través del arte, único lugar donde el ser humano puede ser libre cualquiera sea su condición. Aqui se propone el trabajo conjunto de personas con y sin discapacidad física en el campo del Arte, la Salud y la Educación, bailarines, artistas amateurs, y profesionales, apostando a la diversidad cultural y artística.

Todos podemos bailar con el cuerpo que tenemos y desde lo que somos. Un cuerpo, con posibilidades y limitaciones, para poder expresarnos a través de él, ya que la fuerza interior del espíritu, supera todas las barreras y trasciende la materia corporal.

Se baila con todo el cuerpo y no solamente con las piernas.


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