El aprendizaje y la escuela



Marzo, la primer imagen que viene a nuestra mente es el inicio de clase. Las calles se inundan de guardapolvos blancos; el reloj nos asecha, los horarios son protagonistas de nuestros días.

Si bien mis hijos ya están encaminados en el ámbito escolar, recuerdo la estresante tarea de encontrar una escuela que contemplara todos mis ideales, “la escuela ideal y perfecta”. Obviamente que no existe. Entonces la escuela que mejor reflejará mis ideales.

Si algo tenía claro es que debía ser de jornada simple.

Dos de las escuelas en que trabajo como docente de informática son de jornada completa, y pude comparar el rendimiento de un mismo grupo en una clase dada por la mañana y otra dada por la tarde.

Noté la diferencia de rendimiento y falta de interés que presentaban los alumnos en el turno de la tarde. A pesar que la asignatura informática despierta en los chicos interés, notaba el desgano que presentaban por la tarde.

Aprender es el proceso por el cual adquirimos una determinada información y la almacenamos, para poder utilizarla cuando nos parece necesaria. Esta utilización puede ser mental ( ej., el recuerdo de un acontecimiento, concepto, dato), o instrumental ( ej., la realización manual de una tarea). En cualquier caso, el aprendizaje exige que la información nos penetre a través de nuestro sentidos, sea procesada y almacenada en nuestro cerebro, y pueda después ser evocada o recordada para, finalmente, ser utilizada si se la requiere.

Por ello, los cuatro elementos que se consideran esenciales son la atención, la memoria, la motivación y la comunicación. Si alguno de estos elementos se encuentran alterados o distorsionados, el aprendizaje será dificultoso.

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